Desde su altura, esta magnifica construcción con terrazas mediterráneas rodeadas de flores, calida iluminación en sus salones y 32 frescas y sofisticadas habitaciones individualmente decoradas, han redefinido definitivamente al ocio. Permanentemente atentos a la belleza del lugar y el relax de sus huéspedes, sus propietarios han creado de cada rincón de Casas Brancas una incomparable conjunción de infinitos detalles, combinando hábilmente el refinamiento y el confort con la discreción y la atención impecable de sus funcionarios, quienes hablan varios idiomas.
Relajarse leyendo un libro en la terraza o dormitar al ritmo de la bossa-nova, bajo los últimos rayos de la puesta del sol, es la invitación perfecta para hacer nada sin sentirse culpable.
Su restaurante, Café Atlántico, consigue destacar los deliciosos sabores de un mar bendito por los dioses sin olvidarse de los productos autóctonos, así como su SPA, recientemente inaugurado, ofrece el privilegio absoluto de sus masajes y tratamientos de relax delante del panorama de ensueño del mar y del puerto.